El mar Mediterráneo, crisol de culturas y tradiciones, destaca por su rica variedad de especies marinas y por la relevancia de la pesca en la vida de numerosas comunidades costeras. Con aguas de diversa profundidad y temperaturas moderadas, este mar acoge tanto peces pelágicos como demersales, creando un ecosistema único donde la biodiversidad se combina con antiguas técnicas artesanales.
Especies pelágicas emblemáticas
Las aguas abiertas del Mediterráneo son el hábitat de diversas especies migración-rias que recorren largas distancias en busca de alimento. Entre ellas destacan varios recursos de gran valor comercial y gastronómico.
- Atún rojo (Thunnus thynnus): Considerado uno de los peces más codiciados, su pesca está regulada para garantizar la sostenibilidad de los stocks. Puede superar los 200 kg y recorrer hasta 10.000 km al año.
- Sardina (Sardina pilchardus): Pequeña pero abundante, se captura en redes de cerco. Es un pilar de la gastronomía mediterránea, tanto fresca como en conserva.
- Anchoa (Engraulis encrasicolus): Similar a la sardina, se pesca con artes selectivas y es muy apreciada por su sabor intenso, especialmente en la Costa Brava y la región de Liguria.
- Caballa (Scomber scombrus): Con sus característicos rayados en el dorso, es fuente de ácidos grasos omega-3 y se comercializa fresca, ahumada o en conserva.
Técnicas de captura de pelágicos
Para estos peces se emplean artes como el cerco, el almadraba y el palangre de superficie. El cerco rodea cardúmenes con redes flotantes; la almadraba, tradicional en Andalucía, atrapa atunes en laberintos de cuerdas; el palangre utiliza anzuelos dispuestos en un largo sedal que flota cerca de la superficie.
Especies demersales y fondos marinos
En las zonas más profundas y rocosas habitan peces de fondo cuya pesca requiere equipos diferentes. Estos recursos aportan gran parte de la riqueza pesquera y su explotación está muy ligada a la conservación del hábitat marino.
- Mero (Epinephelus marginatus): Depredador de arrecifes, alcanza los 1,5 m de longitud. Su regeneración es lenta, por lo que la pesca está sometida a tallas mínimas y vedas estacionales.
- Pagel (Pagrus pagrus): Común en fondos arenosos y rocosos de hasta 200 m de profundidad. Destaca por su carne firme y sabor delicado.
- Rodaballo (Psetta maxima): Plano y con ojos en el mismo lado, vive cerca del fondo y se captura con redes de arrastre ligero y trasmallo selectivo.
- Bogavante (Homarus gammarus): Crustáceo de gran valor comercial, se pesca con nasas y trampas. Su ciclo de vida lento hace imprescindible un manejo cuidadoso del stock.
Arrastre vs. pesca selectiva
El arrastre de fondo, a pesar de su eficacia, puede alterar la estructura del lecho marino, afectando praderas de conservación tan importantes como las de posidonia. Por ello, en muchas zonas se fomentan artes más selectivas como el trasmallo, la palangre de fondo y las nasas.
Técnicas de pesca y artes tradicionales
La tradición mediterránea incluye métodos ancestrales que combinan eficiencia y bajo impacto ambiental. Estas técnicas sustentan la economía de poblaciones costeras y mantienen viva la conexión cultural con el mar.
- Almadraba: Red de pasillos sumergidos que conduce a los atunes hacia cámaras de espera, donde se procede a la captura.
- Cerco con luz: Utilizado de noche para atraer calamares y sepias gracias a potentes focos que imitan la bioluminiscencia.
- Nasas y trasmallos: Trampas pasivas para crustáceos y peces planos que permiten soltar individuos inmaduros.
- Arpón y pesca submarina: Práctica individual que exige pericia y cuidado para evitar especies protegidas.
Retos y perspectivas de futuro
La conservación del Mediterráneo enfrenta desafíos como la sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático. Para asegurar la viabilidad de la pesca es imprescindible adoptar políticas basadas en la ciencia y promover la sostenibilidad de las poblaciones marinas.
- Planes de gestión conjuntos entre países ribereños.
- Cotización y etiquetado de productos con trazabilidad.
- Áreas marinas protegidas que resguarden zonas de reproducción.
- Fomento de la *pesca recreativa* reglada y del turismo de pesca responsable.
Importancia social y económica
La pesca sostiene a miles de familias, genera empleo en puertos y plantas de procesado, y forma parte de la identidad cultural mediterránea. Una gestión equilibrada garantiza el bienestar de las comunidades costeras y la continuidad de la gastronomía regional.