Cómo reducir el estrés del pez capturado

La captura y suelta responsable se ha convertido en una práctica esencial para preservar los ecosistemas acuáticos y garantizar la sostenibilidad de las poblaciones de peces. Adoptar métodos que minimicen el estrés de los peces capturados no solo favorece la supervivencia después de la liberación, sino que también refleja un compromiso real con el bienestar de la fauna acuática. A continuación se presentan varias estrategias y técnicas que te ayudarán a cuidar mejor a los peces desde el momento en que los detectas hasta que los devuelves a su hábitat.

Preparación antes de la pesca

Equipamiento adecuado

Contar con el equipo apropiado es el primer paso para reducir al mínimo el impacto en los peces. El uso de redes de malla fina y sin nudos o guantes de material suave protege la delicada mucosa que recubre el cuerpo de los peces. De igual manera, portar un recipiente con agua del mismo lugar de captura y conservada a la misma temperatura ayuda a estabilizar los parámetros fisiológicos si necesitas sostener al pez fuera del agua brevemente.

Selección de anzuelos

  • Anzuelos circulares o “circle hooks” que se enganchan en la comisura de la boca y evitan lesiones internas.
  • Evitar anzuelos triples, ya que aumentan la probabilidad de perforaciones profundas.
  • Optar por modelos sin punta afilada o con punta achatada (“barbless”) para una extracción más rápida.

Preparar una estación de liberación cerca de la orilla o en la cubierta del barco, con agua aireada y oxigenada, acelera la recuperación del pez y reduce su exposición al aire.

Técnicas de captura cuidadosas

Uso de líneas y señuelos apropiados

La presión constante y prolongada de una línea demasiado fina puede aumentar el cansancio del pez. Seleccionar un sedal con resistencia adecuada permite un combate más fluido y breve, disminuyendo la fatiga muscular y la acumulación de ácido láctico. Asimismo, utilizar señuelos que imiten de forma natural la presa reduce los ataques fallidos y frustrantes, disminuyendo el nivel de estrés general.

Control de la profundidad y barotrauma

Cuando se pescan especies de aguas profundas, la rápida ascensión puede causar barotrauma, un daño por descompresión que inflama las cavidades del pez y dificulta su supervivencia. Para prevenirlo, sube lentamente al pez, haciendo paradas intermitentes, o emplea dispositivos de descenso para devolverlo a la profundidad óptima antes de su liberación.

Manipulación y liberación adecuadas

Reducción del tiempo fuera del agua

Mantener la manipulación al mínimo es crucial. Cada segundo fuera del agua incrementa el estrés y puede provocar la pérdida de la capa de mucus protectora. Antes de sacar al pez, ten listos todos los utensilios—pinzas, cortaarpones y cámaras—para agilizar el proceso. Si vas a tomar una fotografía, procura hacerlo cerca de la superficie, sosteniendo al pez horizontalmente y apoyando su cuerpo.

Extracción de anzuelos

  • Inserta las pinzas cuidadosamente para extraer el anzuelo con el menor daño posible.
  • Si el anzuelo está muy profundo, considera cortar el sedal lo más próximo a la boca y dejar el anzuelo integrado, ya que muchos se disuelven con el tiempo sin causar graves daños.
  • Evita girar o forzar el anzuelo; haz movimientos suaves y directos.

Una vez liberado el pez, sujeta suavemente la cola y propúlsalo lentamente hacia adelante en el agua para reactivar su branquia. Este método, junto con un suministro constante de oxígeno, promueve la oxigenación y acelera la recuperación.

Cuidado post-liberación

Asistencia al pez

En casos de peces muy fatigados o que presenten heridas en las aletas, es recomendable utilizar un tanque portátil con solución salina o suero específico para peces. Esto estabiliza los electrolitos y favorece una restauración más rápida de las funciones vitales. Observa al pez antes de soltarlo definitivamente: si todavía nada de forma descoordinada, repite el proceso de acarreo suave hasta notar un impulso voluntario.

Observación continua

La observación es fundamental para evaluar el éxito de tus manuebras. Dedica al menos un minuto más tras la aparente recuperación para asegurarte de que el pez mantiene una natación activa y estable. Si el ejemplar vuelve a hundirse o flota, ayúdalo nuevamente hasta que muestre autonomía. Registrar estas actividades en un cuaderno de pesca te permitirá comparar resultados y refinar tus métodos.

Recomendaciones finales

  • Evita pescar en horas de máxima insolación, donde la alta temperatura del agua puede aumentar el estrés térmico.
  • Emplea técnicas de sedación naturales, como la manipulación suave y el uso de sustratos opacos en tanques de espera para reducir el estímulo visual.
  • Participa en talleres de pesca responsable para actualizar tus conocimientos y compartir buenas prácticas con otros pescadores.