Pesca de atunes: técnica y equipo necesario

La pesca de atunes representa un desafío apasionante para aficionados y profesionales. Esta actividad requiere dominar diversas técnicas, contar con un equipo adecuado y conocer las particularidades del comportamiento de estas poderosas especies. A continuación, se describen las metodologías más eficientes, el material imprescindible y recomendaciones clave para lograr capturas exitosas y seguras.

Técnicas para la captura de atunes

La variedad de métodos de pesca de atunes permite adaptarse a condiciones cambiantes de clima, ubicación y comportamiento de los cardúmenes. Entre las técnicas más utilizadas se encuentran la pesca al curricán, el jigging y el spinning pesado. Cada una posee ventajas específicas y demanda un grado de especialización distinto.

Pesca al curricán

Consiste en arrastrar diferentes señuelos tras la embarcación a velocidad constante. Para este sistema, la caña y el carrete deben soportar tracción prolongada y esfuerzos intensos. Es vital ajustar la velocidad entre 5 y 9 nudos, variando el color y el tamaño de la carnada artificial para imitar peces pequeños. Entre los señuelos populares se incluyen poppers, slow stick y peces plásticos de gran tamaño.

Pesca con jigging

El jigging vertical implica lanzar plomos cónicos a profundidad y recuperarlos con movimientos enérgicos de subida y bajada. Permite trabajar zonas donde los atunes se concentran cerca del fondo o en termoclinas pronunciadas. Es imprescindible utilizar varas de acción rápida y carretes con gran capacidad de freno, además de anzuelos reforzados, capaces de resistir fuertes embestidas y cambios de dirección bruscos.

Spinning pesado

Con equipos de spinning robustos se lanzan jigs y vinilos de gran porte. La técnica se basa en variaciones rápidas de velocidad durante la recuperación para provocar el ataque. Requiere un manejo dinámico de la caña y de la línea, así como una adecuada selección de pesos y formas de los artificiales.

Equipamiento esencial

Contar con el equipo apropiado marca la diferencia entre una jornada exitosa y una frustrante. A continuación, un listado de los elementos indispensables:

  • Cañas específicas: de alta resistencia con acción media-fuerte, 30–80 lb, diseñadas para soportar presión sostenida.
  • Carretes de tambores grandes: capaces de alojar 300–500 m de línea trenzada de 50–80 lb.
  • Líneas trenzadas: para mejorar la sensibilidad y reducir la elasticidad, facilitando detectar picadas y cambios súbitos de tensión.
  • Leader de fluorocarbono: otoñado, de 80–120 lb, para resistir abrasiones y cortes por posibles roces con crestas y escamas.
  • Anzuelos y terminales de acero: de talla 5/0 a 8/0, con puntas afiladas y ojales reforzados.
  • Carnadas naturales y artificiales: sardinas, calamares, poppers, stickbaits, jigs y vinilos de alta flotabilidad o hundimiento.
  • Chumming kit: bolsa para cebado, cubo y cucharas para lanzar alimento; empelado en la técnica de cebado.
  • GPS y ecosondas: para localizar cardúmenes y estudiar la profundidad y temperatura del agua.

Cebado y localización

El éxito al pescar atunes a menudo radica en atraerlos al área de pesca mediante un apropiado cebado. La técnica de chumming crea una columna de restos de pescado y aceite que estimula a los tunidos a permanecer cerca de la embarcación. Se puede acompañar con la siembra de trozos de sardina o carnada picada para mantener el estímulo.

La localización de cardúmenes requiere combinar métodos visuales y tecnológicos. El avistamiento de aves marinas, dorsos y saltos de atunes es clave. Asimismo, el uso de GPS permite trazar rutas que incluyan termoclinas, frentes cálidos y bordes de corrientes donde se concentran bancos de peces.

Seguridad y conservación

Al abordar la pesca de grandes pezones como los atunes, la seguridad tanto de la tripulación como del animal es prioritaria. Estos consejos ayudan a evitar accidentes y preservar las poblaciones:

  • Revisar periódicamente el sistema de freno del carrete y la integridad de la caña antes de cada lance.
  • Utilizar guantes resistentes y gafas polarizadas para protegerse de las cuerdas tensas y salpicaduras.
  • Practicar catch & release cuando la normativa o la vaca poblacional lo indique. Manipular al pez con cuidado, evitando exponerlo al sol y sosteniéndolo horizontalmente.
  • Registrar la captura y suelta mediante sensores o etiquetas de investigación, contribuyendo a estudios de migración y conservación.
  • Respetar los límites de talla y cuota, asegurando la continuidad del recurso para futuras generaciones de aficionados.